La Dra. Ana Figueiredo, investigadora del Centro de Investigación en Sociedad y Salud de la U. Mayor, lleva años estudiando conflictos históricos. Primero lo hizo en Europa, debido a su nacionalidad portuguesa, y ahora se encuentra indagando la “resistencia” más antigua de América Latina: el conflicto mapuche en Chile.

Lo hace desde la mirada de la psicología social, una disciplina que, según explicó, busca indagar en las representaciones de la historia. Es decir, las ideas y conceptos que tiene un determinado grupo sobre un hecho en el pasado, lo que a su vez influye en su identidad social

Anafigueiredo2

La investigación, titulada “Relaciones históricas y actuales entre mapuche y chilenos no-indígenas”, forma parte de un proyecto Fondecyt de postdoctorado, y en ella la investigadora y su equipo entrevistaron a 45 personas (28 mapuche y 11 chilenos no-indígenas) de Santiago y La Araucanía. Esto, con el fin de determinar cuáles son las percepciones y evaluaciones de los vínculos entre estas dos culturas.

En la actividad, que formó parte del ciclo “La Ruta del Pensamiento”, organizado por la Universidad Mayor en el Centro Cultural Gabriela Mistral, la especialista entregó detalles de los resultados preliminares de su trabajo y además respondió un par de preguntas acerca de su visión sobre el conflicto mapuche.

- Dra. Figueiredo, ¿cómo se aproximó a este tema y por qué le interesó investigar la relación entre los mapuche y los chilenos no-indígenas?

“Antes de llegar a Chile siempre estudié conflictos históricos y me interesa mucho el tema de la historia que sigue viva en el presente. Cuando llegué a Chile empecé a ver cuáles eran las posibilidades, qué temas podía estudiar, y así apareció el tema mapuche. Empecé a leer, a involucrarme y a querer saber más de esta cultura, de la que en verdad no tenía mucho conocimiento, y comprendí también -leyendo los periódicos- que había un conflicto real basado en la historia. Eso fue lo que me motivó a estudiar el tema”.

- ¿Qué tan importante es investigar este tema en momentos como el que vivimos hoy, con un conflicto aún vigente en La Araucanía y con el Gobierno buscando implementar un plan especial para la Región?

“Yo diría que es súper importante, porque al final muchas de las iniciativas, sea a nivel institucional, estatal o incluso de la sociedad civil, intentan implementarlas, pero no involucran a los mapuche en los mismos procesos. Es decir, hay consultas no vinculantes, hay una pregunta a un dirigente, pero no a muchos dirigentes, y en ese sentido, creo que es relevante estudiar estos temas e involucrar a los mismos mapuche en esta temática. Es algo que no se está haciendo, sobre todo en las medidas que se están implementando y, claro, es completamente necesario comprender su perspectiva, porque para saber si las medidas pueden o no funcionar, pueden o no reducir el conflicto, es necesario preguntar a ambas partes interesadas su opinión y ahondar en temas como este”.

Charlafigueiredo

- Su estudio determinó que los mapuche atribuyen el conflicto más al Estado que al pueblo chileno. ¿Por qué cree que ocurre esa dicotomía?

“Porque al final, todo lo que ha pasado con el pueblo mapuche -que empieza con la pérdida de territorio- ha sido algo impulsado por el Estado, por la institución, con una ocupación y una invasión militar. En ese sentido, aunque había pocas relaciones y había discriminación entre los trabajadores y el dueño del fundo, creo que lo que marcaba no era necesariamente el maltrato (que sí también había y no eran problemas que se ignoraban), sino que de alguna manera todos estos problemas fueron potenciados por acciones del Estado. Fue el Estado el que entregó las tierras mapuche a los colonos extranjeros. Si bien, de alguna manera, hubo personas que estuvieron aplicando estas reglas y medidas, ha sido el Estado siempre el gran impulsor de ellas. Entonces, creo que es súper interesante que las personas lo sepan identificar a ese nivel”.

- ¿Cómo fue la experiencia al entrevistar a comunidades mapuche? ¿Cómo recibieron ellas este proyecto?

“Al principio, sobre todo en el sur, hubo mucha desconfianza y miedo de participar. Me preguntaban ‘¿quién eres?’, ‘¿quién te está pagando para estar acá y qué quieres saber?’. Además, yo soy extranjera, lo que a veces es positivo y otras veces negativo. Había desconfianza también por el tema abordado y por las preguntas que hacía, algunas algo incómodas, como sus expectativas para el futuro y las medidas gubernamentales. Pero pasó que fui lo más abierta y honesta posible con lo que estaba haciendo y por qué lo estaba haciendo, y claro, muchas veces estas conversaciones, que al principio eran un poco tensas, se relajaban y terminaban compartiendo. La verdad es que siempre me sentí muy bien recibida por las personas. En ese sentido, me encanta el trabajo en terreno”.

Noticias Relacionadas

No hay noticias que mostrar

Síguenos

Foto Gente

Contacto

Badajoz 130, Oficina 1306, Las Condes, Santiago
+56 2 2328 9800|ciss@umayor.cl